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9 de septiembre de 2026
Murió Chiche Gelblung a los 82 años: una figura que marcó décadas del periodismo argentino
El periodista y conductor falleció este miércoles tras haber sido internado por un cuadro respiratorio en el Sanatorio Mater Dei de Buenos Aires. De la gráfica a la televisión, construyó una extensa carrera atravesada por grandes coberturas, éxitos de audiencia y también fuertes controversias.
Samuel "Chiche" Gelblung murió este miércoles 9 de septiembre a los 82 años, luego de haber sido internado en el Sanatorio Mater Dei de la Ciudad de Buenos Aires por una afección respiratoria. El periodista había ingresado al centro médico el martes, después de un año marcado por distintos problemas de salud.
En los últimos meses había atravesado complicaciones vasculares que requirieron una extensa internación y la colocación de dos stents en una de sus piernas. A pesar de las dificultades para caminar, Gelblung había retomado rápidamente su actividad profesional y continuaba trabajando hasta pocos días antes de su última hospitalización.
En julio, durante una entrevista con La Nación, había resumido de esa manera su relación con el oficio: "Trabajar en estas condiciones es parte de mi terapia. Si no puedo trabajar, me enfermo". Tenía entonces dificultades para caminar, pero seguía involucrado en proyectos periodísticos.
De la gráfica a la televisión
Nacido en Buenos Aires el 7 de febrero de 1944, Gelblung construyó una trayectoria de casi seis décadas que atravesó prácticamente todas las plataformas de los medios argentinos: gráfica, radio, televisión y, más tarde, periodismo digital.
Comenzó su carrera en la revista Gente a mediados de la década de 1960 y muy pronto quedó ligado a las grandes coberturas internacionales. En 1967 viajó a Medio Oriente para cubrir la Guerra de los Seis Días y posteriormente trabajó en conflictos como la Guerra de Vietnam y la de Biafra. Décadas después, en 2022 y cerca de cumplir 80 años, volvió a desempeñarse como corresponsal durante la invasión rusa a Ucrania.
Su experiencia en Vietnam quedó particularmente grabada en su memoria. Años después recordó el impacto que le produjo enfrentarse de manera directa con la muerte y la violencia de una guerra, una experiencia que describió como un punto de inflexión tanto personal como profesional.
La revista Gente se convirtió en uno de los capítulos centrales de su carrera. Allí llegó a ocupar puestos de conducción y participó de una etapa que transformó la lógica de las revistas de actualidad, mediante grandes despliegues fotográficos, títulos de alto impacto y una búsqueda permanente de historias capaces de atraer a públicos masivos.
Pero ese período también constituyó uno de los aspectos más controvertidos de su trayectoria. El rol editorial de Gente durante la última dictadura militar fue objeto de numerosas críticas e investigaciones posteriores, particularmente por el tratamiento que la revista realizó de la represión y de las denuncias internacionales sobre violaciones a los derechos humanos. Gelblung defendió públicamente en distintas oportunidades su actuación durante aquellos años.
"Memoria" y una nueva forma de hacer televisión
Aunque ya tenía una extensa carrera en medios gráficos y radio, su figura adquirió una popularidad todavía mayor con su llegada a la televisión.
En 1994 estrenó Memoria en Canal 9, ciclo que permaneció durante más de una década en pantalla y se convirtió en uno de los programas periodísticos más reconocibles de los años 90 y comienzos de los 2000.
El programa mezclaba investigaciones, policiales, política, personajes del espectáculo, fenómenos sociales y temas paranormales. Esa combinación, sumada a una puesta televisiva deliberadamente impactante, consolidó una fórmula que después sería replicada por numerosos ciclos.
Uno de sus episodios más recordados fue la denominada "autopsia al extraterrestre", una recreación realizada por la producción a partir de las imágenes que circulaban internacionalmente sobre el supuesto incidente de Roswell. Gelblung explicó años después que el objetivo había sido demostrar cómo podía construirse una falsificación capaz de parecer verdadera.
Esa obsesión por entender qué captaba la atención de la audiencia atravesó buena parte de su carrera. Sus métodos generaron éxitos de rating, imitadores y también cuestionamientos por los límites entre información y espectáculo, una discusión que acompañó su figura durante décadas.
Gelblung también se adaptó tempranamente al avance del periodismo digital. En 2006 impulsó Minuto Uno, uno de los primeros proyectos argentinos concebidos directamente como diario en Internet.
A lo largo de los años condujo numerosos ciclos de radio y televisión y recibió, entre otras distinciones, premios Martín Fierro y un Diploma al Mérito Konex en Comunicación y Periodismo.
Una vida atravesada por el periodismo
Incluso cuando sus problemas de salud comenzaron a limitar su movilidad, Gelblung se resistió a abandonar el trabajo. En los meses previos a su muerte continuaba participando de programas y desarrollando nuevos proyectos.
Ese vínculo casi compulsivo con la profesión fue una constante en su vida. Investigó, dirigió redacciones, condujo ciclos de radio y televisión, produjo formatos y atravesó sucesivas transformaciones tecnológicas de los medios sin dejar de ejercer el periodismo.
Su estilo podía resultar fascinante para algunos y incómodo para otros. Provocador, obsesionado por la noticia y especialmente atento a los mecanismos de la audiencia, Gelblung protagonizó durante décadas debates sobre los alcances y los límites del periodismo popular argentino.
Estaba casado desde hacía casi cinco décadas con Cristina Seoane, con quien tuvo tres hijos: Federico, María y Magdalena. También era abuelo de siete nietos.
Con su muerte desaparece una de las figuras más reconocibles, y también más discutidas, de los medios argentinos: un periodista cuya extensa carrera permite recorrer, al mismo tiempo, buena parte de las transformaciones de la prensa, la radio, la televisión y el periodismo digital de las últimas seis décadas.